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La Coctelera

El Neumococo Chochiflán

Pon el dedo en la llaga si es necesario... pero no lo retuerzas.

Categoría: EL DIARIO DE CHOP-ENJAGÜE

29 Marzo 2006

EL DIARIO DE CHOP-ENJAGÜE (III)

Luna Tercera:

En la jornada posterior a mi encuentro con los tontos de la tribu Vespa-Niola, han sucedido gran cantidad de acontecimientos sorprendentes gracias a los cuales pude ampliar considerablemente mi vocabulario aborigen:

· He sido objeto de la hospitalidad de los indígenas que tras una breve conversación, alternada con golpes diversos, crearon dos relámpagos artificiales ante mis ojos y mis orejas. Tamaña estupidez responde al nombre de "fotos". Luego me han alojado en una colosal cabaña destinada a huéspedes y visitantes lejanos que llaman "Hotel".

· He comprobado que existen muchos hoteles diferentes y que cada uno recibe un nombre distinto. También me comentaron que ahora residía en uno denominado "Alcalá-Meco".

· Según mis averiguaciones, la calidad de estos hoteles se cuantifica por su número de estrellas. Pero estas no tienen nada que ver con los dioses menores del cielo sino que dependen del número de habitantes que conviven en cada estancia. Cuantos más salvajes y menos espacio haya, más estrellas.

· De acuerdo con mis cálculos este hotel debía, en consecuencia, tener una calidad realmente asombrosa.

· Para no parecer descortés con estos pobres ignorantes decidí permanecer algún tiempo en el Alcalá-Meco estudiando las costumbres que rigen el comportamiento de los aborígenes en dicho lugar.

· Para empezar, fui amablemente persuadido para que me despojara de mi taparrabos y de todos los objetos que llevaba. A cambio, me proporcionaron unas túnicas muy burdas con una inscripción numérica. A este ropaje se le denomina "pijama", y el mío parece bastante inadecuado para mis dimensiones. Afortunadamente he podido esconder mi diario en lugar seguro.

· Luego me condujeron rápidamente hasta mis aposentos, que como ya he mencionado anteriormente, compartí con unos cincuenta miembros de la tribu Vespa-Niola. Una vez allí, mis compañeros de estancia me dieron un cálido recibimiento consistente en arrojar mi colchón al lugar más recóndito del habitáculo y chasquear la lengua de forma un tanto peculiar.

· En cuanto me fue posible, procuré comunicarme con estos indígenas. Tras varios intentos fallidos terminé averiguando que los residentes llaman al hotel "la trena" y que manifiestan una grave preocupación por no poder salir de las estancias más que cuando el cocinero del lugar, un tal "alcaide", lo permite. Después de comer junto con todos ellos me di cuenta de que este cocinero es un sinvergüenza. Su comida era tan repugnante que tiene que retener a los huéspedes por medio de amenazas. No pude consentirlo, ni siquiera respetando la cultura de estos retrasados Vespa-Nioles.

· Propuse a todos mis compañeros de estancia irnos a otro lugar mediante un sencillo viaje astral colectivo. Por toda respuesta, estos empezaron a reírse desaforadamente y a preguntarme dónde escondía algo llamado "la coca".

· En vista del poco éxito de mi proposición tomé la decisión de hacer algo por esta panda incorregible de ignorantes. Mediante un gran esfuerzo los trasladé a todos fuera del hotel. No tuve tiempo de calcular el lugar de nuestra llegada. Afortunadamente acerté a situarnos en un parque de amplias proporciones, aunque en unas condiciones paupérrimas. El césped no llegaba a levantar un palmo del suelo. Al fondo había un grupo de niños bastante bien desarrollados dando saltitos. Sus ropajes llevaban inscripciones numéricas al igual que los nuestros, pero en la espalda.

· Súbitamente, los compañeros del grupo de huéspedes que trasladé del hotel empezaron a dar saltos, a abrazarme, a llamarme jefe y a correr por el parque. Uno de ellos me dijo: "La madre que te parió ¿Cómo has hecho para traernos al Santiago Bernabeu?" Como no tengo ni idea de cuál de ellos es ese señor ni de cómo es posible que sea madre, guardé un confuso silencio.

· Por último salimos del parque perseguidos por un indígena de extraño aspecto al que mis compañeros llamaban "míster", algo que les producía grandes risotadas.

· En estos momentos el dios menor amarillo ya se ha ocultado y mis compañeros, que parecen haberme tomado mucho cariño, me están proponiendo nuevas actividades para las siguientes lunas. Insisten en una denominada "atracar un puto Banco" que parece muy interesante. Esto va por buen camino.

Seguiré informando:

Chop-Enjagüe.

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29 Marzo 2006

EL DIARIO DE CHOP-ENJAGÜE (II)

Luna Segunda:

Los rayos del dios menor amarillo me han despertado sin la violencia propia de los montes de Kunst. Se ve que los aborígenes Vespa-Nioles le importan bien poco. A través de la minúscula cabaña o Qué-Asco, como la llaman aquí, apenas puedo divisar nada reconocible. El camino que tomé para llegar parece cubierto de una extraña niebla negruzca, que poco tiene en común con la del hogar Naïf.

En el exterior, mi primera sorpresa es encontrarme rodeado de multitud de indígenas que caminan en todas las direcciones a una velocidad considerable. Sus ropajes son completamente ridículos. Las mujeres ocultan sus pechos como si fueran motivo de vergüenza y los hombres llevan sogas de colores colgando del cuello. Intento entablar algún contacto con ellos pero todo el mundo me ignora y sólo algunos se vuelven brevemente para decirme "No tengo nada" o "¡Búscate un empleo vago!". Me temo que el gran libro de Dik-Chon-Ario no hace referencia a ese concepto. Apunto en mi lista de cosas por hacer: "Averiguar qué o quién es un empleo vago".

Compruebo que la mayoría de los bárbaros se dirigen hacia una abertura abierta en mitad de la tierra, sobre la que se alza un cartel aborigen de vivos colores con la inscripción "Avenida De América". Con la decisión que me caracteriza les sigo y me introduzco en la abertura. La tierra presenta un desnivel muy extraño con el espacio justo para que quepan los pies de esta tribu de enanos. Casi me mato intentando descender al mismo ritmo que ellos. Empiezo a comprender cuál es el ritual que realizan todos. Parece ser una especie de competición llena de peligros. Al primer desnivel siguen otros que ¡se mueven por sí mismos! Sin duda debo estar sobre el lomo de algún animal cuyo tamaño me aterra.

La siguiente prueba es de fuerza y agilidad. Unos troncos de un material frío muy resistente impiden el paso. Algunos aborígenes empujan los troncos y dejan otros nuevos colocados en el mismo lugar. Otros, en cambio, prefieren no desperdiciar sus fuerzas y los saltan limpiamente. Decido imitar a los segundos.

En cuanto sorteo el obstáculo veo a lo lejos a un indígena vestido completamente de negro que se acerca corriendo y gritando. Debe ser el tonto de la tribu. Me río escandalosamente para no parecer un extraño. Sin embargo, mi risa parece encolerizar a ese pobre imbécil que extrae una curiosa lanza de pequeñas dimensiones de su taparrabos y se abalanza sobre mí. Como no quiero llamar la atención le quito la lanza de las manos y le doy con ella en la cabeza enérgicamente para llamar su atención e indicarle que se comporte civilizadamente ante sus congéneres. Por toda respuesta, el muy tonto se arroja a mis pies con los ojos cerrados y no mueve ni un músculo. Debe ser un amante de los excesos. Los demás nos miran y salen corriendo del lugar invocando a los dioses llamados "socorro" y "policía". Yo decido hacer lo mismo y bajo por otro desnivel gritando. Me cuesta seguir a estos salvajes porque cuanto más me acerco a un grupo de ellos más deprisa corren.

De pronto penetramos en un recinto alargado cuyos extremos terminan en dos oscuras grutas. Sigo corriendo y en ese momento un gigantesco gusano de color blanco sale de una gruta como un rayo chorreando sangre. ¡Que espanto! Me llevo el mayor susto de mi vida, si exceptuamos el del día en que nuestro viejo hechicero se quitó la careta. Aterrado pero dispuesto a no dejarme amedrentar por tamaña bestia, lanzo la pequeña lanza del tonto de la tribu contra los ojos del animal. Uno de ellos se quiebra como consecuencia del impacto y el animal se detiene.

Antes de determinar cuál será mi próximo movimiento me veo rodeado por los hermanos del tonto. Todos vestidos de igual manera. Sin mediar palabra empiezan a golpearme con sus lanzas y he de reconocer que hacen bastante daño. Invoco a "socorro" y a "policía" para que crean que soy uno de ellos, pero en vez de eso me pegan más fuerte y empiezan a preguntarme por algo llamado "documentación hijoputa".

Para lograr salir de esta ignominiosa situación echo un vistazo a mi diario e intento repetir las amables palabras que me dijera el aborigen que me regaló su cabaña. Las empleo de forma aleatoria para que no crean que las estoy leyendo. Digo: "Hostias chaval......mierda medio en pelotas...a mí no me jodas...". Algo deben haber entendido porque, aunque al principio me golpean más fuerte, luego me levantan y uno de ellos dice que me voy a enterar. Puede que por fin consiga algo de información fidedigna. De momento sólo he conseguido un agudo dolor en todo el cuerpo pero vislumbro el futuro de mi misión con optimismo.

Seguiré informando:

Chop-Enjagüe.

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29 Marzo 2006

EL DIARIO DE CHOP-ENJAGÜE (I)

Durante siglos, la tribu de los Naïf, ha vivido aislada en los lejanos e inaccesibles montes de Kunst. En ese largo período han aprendido a convivir en paz y armonía y han alcanzado el dominio del complejo arte de los viajes astrales. Su civilización ha experimentado un desarrollo sin precedentes en aquellos lares. Y la curiosidad les ha impulsado ahora a lanzarse a un nuevo reto desconocido. Conscientes de la existencia de otras culturas han resuelto explorar esos mundos desconocidos con el único afán de comprender la existencia de otros seres que habitan más allá de los confines de su entorno inmediato.

Con tal propósito y tras una dura selección, el intrépido y valeroso joven Chop-Enjagüe, ha sido elegido para viajar, gracias al esfuerzo colectivo de todas las mentes de la tribu, a través del delicado velo del espacio y del tiempo para materializarse en un lugar cuidadosamente escogido...al azar. Desde allí el diestro e impetuoso enviado deberá tomar contacto con los seres que encuentre y describir detalladamente todo lo que aprenda en un diario especialmente elaborado para él. No en vano ha sido iniciado por los sabios del lugar en el empleo de todas las lenguas bárbaras que se guardan en el gran libro sagrado del ancestro llamado Dik-Chon-Ario.

Lo que van a leer a continuación es el legado que este hombre extraordinario nos deja sobre lo que descubre con cada nuevo amanecer. Un documento único que la revista <<Hogar Y Cactus>> les ofrece por cortesía del curandero Nitch-Eé, el único con hierbas frescas al oeste del río Jeg-Hel:

Luna Primera:

Cuando mis sentidos se desperezan tras el esfuerzo compruebo con dicha que el viaje ha resultado tal y como se esperaba. Mi primera impresión es visual. Observo a mi derecha dos grandes sendas de un material duro y compacto que se extenderían más allá de la línea del horizonte....si hubiera. En su lugar diviso una gran inscripción en caracteres bárbaros. Tras un rápido trance de consulta interior y sosiego, considero que tales caracteres responden a la lengua que el gran Dik-Chon-Ario llamaba "Vespa-Niol". Tras rememorar su pronunciación he llegado a articular los sonidos correspondientes a la inscripción. El mensaje que contiene es algo así como "¡Jornada de 35 horas ya!". No alcanzo a comprender su plena significación pues, según el gran libro, la tribu Vespa-Niola, fragmenta el tiempo en unidades llamadas horas y cada jornada, equivalente a nuestras lunas, tiene sólo 24 unidades. No cabe duda de que estos signos forman una extraña invocación religiosa para pedir control sobre los dioses menores del cielo. Es mi primera decepción con esta cultura. Debe ser muy primitiva cuando no ha descubierto aún que los dioses siempre hacen lo que les viene en gana.

Avanzo en línea recta por una pequeña cornisa muy plana de colores apagados con diversos desniveles y abundancia de lo que parecen ser excrementos orgánicos. Súbitamente descubro una pequeña cabaña de formas muy simples con una sola abertura a través de la cual asoma un miembro de la tribu en estudio.

Armado de valor me aproximo al indígena y le pregunto por la cabaña en su lengua bárbara. Me observa a través de unos ridículos adornos transparentes que sujeta ante sus ojos. Es un momento tenso. Tras ver con detenimiento todo mi cuerpo exclama algo que procedo a anotar de inmediato: "¡Pero qué cabaña ni qué hostias chaval! Hoy es domingo y no estoy para montar números en el quiosco. Si quieres ir por ahí medio en pelotas es problema tuyo, pero a mí no me jodas con tus visiones, drogata mierda."

Me veo en un serio apuro para interpretar al aborigen de la cabaña minúscula. La decoración está hecha con papeles de colores llenos de inscripciones bárbaras. El conjunto conforma una autentica apología del mal gusto. Pero lo más sensato es volver a interactuar con el salvaje para extraer más información. Pausadamente le explico que me gustaría tomar muestras de la decoración de su qué-asco para informarme mejor de los caracteres que la componen. Le propongo un trueque civilizado. Un adorno metálico de 30 Kilos de lo que en su tribu llaman "oro" a cambio de algún papel pintado de los que él posee. Con asombro compruebo que empieza a dar grandes saltos, sale de su cabaña y me ofrece que me quede con ella mientras carga con el adorno que le he ofrecido y sale corriendo. Los intercambios comerciales tampoco deben estar muy desarrollados en esta tierra.

Tras un examen minucioso de la decoración descubro que los papeles llevan multitud de caracteres pegados junto con extrañas imágenes de muros, partes del cuerpo, cabañas, y esculturas impensablemente horrendas. Como no veo a ningún otro aborigen por las proximidades opto por encerrarme en la cabaña y examinar estos papeles tan extraños. Parece realmente algo apasionante y muy instructivo por lo que voy a consagrar toda esta jornada (como dicen aquí) a su análisis.

Estas son las conclusiones a las que he llegado tras decodificar todos los caracteres que decoraban la cabaña:

· La decoración por medio de papel se hace compacta agrupando varios trozos cortados de igual forma y amontonados de una manera ridícula.

· Tras comprobar que las imágenes se corresponden a los caracteres que las rodean deduzco que en esta cultura arcaica tienen extrañas denominaciones para los muertos. A un anciano muerto lo llaman "jubilado", a unos pocos jóvenes muertos "nuevas generaciones" y una gran cantidad de niños muertos "daños colaterales".

· La mayor cantidad de papel de cada uno de estos montoncitos está llena de caracteres relativos a un extraño ritual denominado "fútbol".

· Los caracteres más pequeños suelen ser muy redundantes. Se repiten mucho los signos como "pintor económico", "exterior y céntrico", "oportunidad única" o "señoritas liberadas".

· Se emplean multitud de signos simples codificados con un significado implícito que debe deducirse. Por ejemplo, los signos "O.N.U." significan Organización de Nula Utilidad.

· Bajo los caracteres que forman la expresión "opinión" suele haber dibujos o imágenes de gente muy fea.

· Por último, es evidente que este papel es de mucha más utilidad para encender un buen fuego.

Al terminar de escribir este párrafo, el dios menor amarillo ya está agonizando, así que decido pernoctar en la cabaña de los papeles y ahorrar fuerzas para una nueva exploración más avanzada.

Seguiré informando:

Chop-Enjagüe

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Sólo hay una cosa que me moleste más que no ser tomado en serio: que me tomen demasiado en serio. Y sí, ahora me encuentro mucho mejor que cuando se hizo esta foto, pero gracias por preocuparte.

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